...:::Glorioso Mester:::...

En Madrid
 es y son las

Todos los caminos llevan a Santiago.             Gloriosa ruta jacobea madrileña.            Esta ciudad se ubica en el NO. de la Península Ibérica en la provincia de La Coruña entre los ríos Sarela y Sar. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985, es la capital de la Comunidad Autónoma de Galicia y alberga las sedes de la Junta y el Parlamento Gallego.
 
Usuarios online
 
¿Quiénes somos?
¿Qué es el Glorioso Mester?
Estatutos de la Asociación
Organigrama de la Asociación
¿Te interesa ser socio?
Album de fotos
Publicaciones
Recortes de prensa
        
Gloriosa Gaceta del Mester
Entrar a la Gaceta
Presentación
Redacción
Publicidad
 
Club Glorioso Gourmet
Hablando de Buen Yantar
Comentemos sobre Caldos
Restaurantes
Catas de Vinos
 
Lugares y Rutas
Madrid
Hoces del Riaza
Turismo Interior
Turismo Cultural
Lugares de Interés
Turismo de Naturaleza
Ruta Jacobea Madrileña
 
Actividades
Actividades Realizadas
Convocatorias
 
Encuestas
Perfil del Visitante
Encuestas Turísticas
 
Ntro. Contacto Interactivo
Establecer página de Inicio
Libro de Visitas
Foros Gloriosos
Chat de Turismo
Pide lo que quieras
La Página del Socio
Contacta con nosotros
Descargas Multimedia
 
Oficina Laboral de Turismo
Ofertas
Demandas
 
Enlaces de Interés
Enlaces de Interés
Página recomendada del més

 
 

GLORIOSA RUTA JACOBEA

MADRILEÑA

  

Todos los Caminos llevan a Santiago

A

l final de un largo camino se llega a una ciudad monumental donde la poesía se transformó en piedra y la música de la lluvia crea un arte en el paisaje urbano forjado durante siglos. La sorprendente imagen de esta ciudad cuando se divisa desde el monte del Gozo, próximo a Labacolla donde el peregrino hacía abluciones para purificarse antes de llegar a ella, se combina la emoción con la belleza, destacan entre su caserío las magnificas torres de la catedral y desde esa sublime visión a tiro de piedra habremos pisado en Santiago de Compostela.

Esta ciudad se ubica en el NO. de la Península Ibérica en la provincia de La Coruña entre los ríos Sarela y Sar. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985, es la capital de la Comunidad Autónoma de Galicia y alberga las sedes de la Junta y el Parlamento Gallego.

Conjuntamente con Roma y Jerusalén constituye Santiago de Compostela el tercero de los Axis Mundi de la cristiandad. Su historia conocida comienza pocos años después de la desaparición de Cristo, al menos en una primera parte, al existir un paréntesis de muchos siglos hasta que se descubre la tumba del Apóstol y Santiago de Compostela comienza a adquirir unas grandes dimensiones urbanísticas, religiosas y culturales hasta llegar a nuestros días.

El origen, que antes se mencionaba tras el largo paréntesis, se remonta al S IX cuando se descubre la, potencial, tumba del Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan Evangelista e hijo de Zebedeo y Salomé, denominado por Jesús con el sobrenombre de Boanerges, hijo del Trueno.

Cuentan que a la muerte de Jesús se distribuyen sus discípulos las diversas zonas donde deberían predicar el Evangelio. A Santiago se le adjudica la Península Ibérica y el Finisterre (Finis Terrae, fin de la tierra o mundo conocido), y su llegada desde Palestina y pudo ser en una nave llegando hasta las costas de la Bética, entonces provincia romana. Siguió por tierras lusas hasta Braga y más al norte, en Iria Flavia, constituyó una sede episcopal. También  refiere la tradición que a su regreso a Caesar Augusta, la actual Zaragoza, junto al Ebro tuvo una aparición mariana sobre un pilar, que según se cuenta, dio origen a la Basílica de Nuestra Señora del Pilar de la capital aragonesa. Después el Apóstol, tomando la Vía Augusta, embarcó en un puerto del Mediterráneo, casi con seguridad Cartagena, regresando a Palestina en el año 42 de nuestra era donde fue decapitado por mandato de Herodes Agripa, siendo por ello el primer Apóstol mártir de la fe Cristiana.

De Jerusalén y recogidos por sus discípulos Teodoro y Atanasio, llegan a las costas de Finisterre los restos de Santiago a bordo de una nave (de piedra según la leyenda) que fondea cerca de Patronus, actual Padrón, que en aquella época se denominaba Iria Flavia, atracando y amarrando la barca en un “pedrón”. Esta gran piedra o pedrón fue una de aquellas Ara Solis que los romanos colocaron por doquier en las costas del Mar Tenebroso y en honor de haber servido para amarrar la barca que condujo los restos mortales del Apóstol a este lugar. Un arrabal de Iria Flavia recibió el nombre de Padrón, y esta piedra se conserva en el altar mayor de su iglesia. Actualmente se han cambiado las normas urbanísticas, por así decir, e Iria Flavia es un barrio de Padrón, lo cual siento por don Camilo José.

Según la tradición fue en Iria Flavia donde se levantó la primera iglesia sobre la tierra que sería destruida en una de las incursiones de Almanzor. Y a pocas leguas de allí Teodoro y Atanasio levantan un hipogeo que albergaría los restos mortales del Apóstol. Debido a las persecuciones romanas y a pesar de ser conocido por un gran número de cristianos el lugar, no tardó en quedar en la ignorancia la tumba durante muchos siglos.

En Iria Flavia residía a principios del S IX el obispo Teodomiro, que regentaba la sede episcopal, cuando le llegó a través de un ermitaño de nombre Pelayo la noticia de unos curiosos resplandores y luminarias así como una música extraña procedentes de una montaña no muy lejos de allí. Se destaca al lugar el prelado con un séquito muy numeroso, guiado por el camino trazado por las estrellas, y desbrozando el terreno hallan una cueva donde encuentran un sepulcro marmóreo con los restos del Apóstol en el sitio conocido como Campus Stellae (Campo de Estrellas), de donde proviene el actual nombre de Compostela, lo cual según la tradición sucedió en el año 813.

Reinando en Oviedo Alfonso II tuvo conocimiento del hallazgo y contribuyó a la edificación de un santuario pétreo de pequeñas proporciones, y desde esa la sede episcopal fue trasladada allí desde Ira Flavia

Ni que decir tiene que la noticia comienza a extenderse por todo el mundo católico y comienzan a acudir peregrinos de todo el orbe a postrarse ante el sepulcro del Apóstol, lo que paulatinamente fomenta el incremento de la ciudad. Se construyen albergues, hospicios, conventos y hospitales para peregrinos; de tal modo que pocos años después el siguiente monarca asturiano Alfonso III se educa en la ciudad, más tarde derriba la iglesia que construyó su padre edificando otra de mayores dimensiones, cuyas obras duraron 10 años, de un primitivo estilo románico asturiano; los materiales proceden de antiguos edificios en ruinas del interior de la Península. Además de Alfonso III, los reyes Ordoño II y III la dotan con privilegios y cuantiosas donaciones.

Al producirse en las costas gallegas, con demasiada frecuencia, invasiones de sarracenos y normandos se funda la Orden de Santiago que defiende y guía a los peregrinos (aunque hay versiones fundadas de que esta Orden procede de la de los Freires de Cáceres transformada por motivos políticos, religiosos y económicos) en el Camino. De este modo las peregrinaciones quedan aseguradas a la vez que en todo el Camino se construyen puentes, carreteras, hospitales y albergues; simultáneamente los monjes atesoran reliquias en los monasterios y atraen al peregrino que va camino a Compostela.

Por esa época, concretamente en el año 930 y en tierras ahora riojanas próximas a Navarrete, se libró entre el rey Ramiro de Navarra y Abderraman I la conocida Batalla de Clavijo surgida por suprimir el Tributo de las Cien Doncellas. Al parecer cuando el rey Ramiro tenía la batalla perdida y el ejército diezmado tiene esa noche un sueño premonitorio: El Apóstol le relata su victoria que tendría el siguiente día. Ciertamente según crónicas tradicionales y no documentadas, aparece el Apóstol culebreando sobre un blanco corcel capitaneando las tropas navarras al grito de ¡Santiago¡ (adaptado de ¡Santiago y cierra España¡) que aplastan al ejercito musulmán. Pero al no estar documentada esta batalla muchos historiadores la ponen en tela de juicio.

Todavía es frecuente contemplar esa imagen de Santiago enarbolando una espada flamígera conocida como Santiago Matamoros. No olvidemos que Jesús otorgó a Santiago el sobrenombre de Boanerges, hijo del trueno es decir el rayo, de ahí la representación de su imagen a caballo con la espada flamígera.

A finales del milenio, en 997, Almanzor sitió Compostela arrasándola al completo. Con una habilidosa rapiña la ciudad es saqueada inclusive las campanas se trasladan al sur   por esclavos cristianos, para ser utilizadas, a modo de botín, como lámparas en la mezquita cordobesa. Más de dos siglos pasarían hasta ser devueltas a su origen a hombros de sarracenos en el año 1.236 al conquistar Córdoba el rey Fernando III. Se cuenta que Almanzor entró a caballo en la iglesia estando vacía con la excepción de un monje que guardaba el sepulcro del Apóstol y admirando su valor al no esconderse le perdonó la vida. Se cuenta que el caballo del caudillo árabe al querer abrevar en la pila bautismal quedo muerto al instante por tal sacrilegio.

Es el obispo Pedro Mezondo (Mezonzo según otros) el autor de la Salve Regína, a quien muchos asocian con el monje que Almanzor perdonó la vida que huyó de la invasión llevándose las reliquias del Santo y los tesoros de la iglesia que no habían sido expoliados. Regresa a Compostela y comienza a reconstruir el templo con las aportaciones del rey Bermudo II. En tiempos del obispo Pelaez (1.075) se comienzan las obras de una nueva basílica, la actual, y en el año 1.101 es investido obispo Diego Gelmirez que un año más tarde edifica su palacio adosado al ala norte de la basílica. Este obispo también edifica la casa de los canónicos y la iglesia de Santa Susana, y originalmente denominada del Santo Sepulcro, dando un notable empuje a las obras catedralicias, incluso consigue del monarca Alfonso VI la gracia de poder acuñar moneda en la ciudad compostelana.

Desde ese momento y durante algunos siglos la ciudad sería testigo de grandes disturbios, concretamente en cuanto al inicio de éstos, el asalto por los ciudadanos compostelanos al Palacio Gelmirez en 1.117 al rebelarse contra la autoridad del obispo de cuya jerarquía dependían. Las hordas ciudadanas sitian la catedral y queman una de sus torres. Gelmirez huye en una noche de luna llena a la sombra de los soportáles de la Rua del Villar, sale por la Puerta Faxeiras uniéndose al ejercito de Alfonso VII que pone sitio a la ciudad sofocando la sublevación. Es en esa época cuando los compostelanos, en una de tantas reyertas, arrastraron por el suelo asida del cabello a la reina doña Urraca, aliada de Gelmirez. También se conocen las revueltas de 1.449 motivadas, igualmente, por la conducta de un obispo, concretamente don Rodrigo de Luna. Los Reyes Católicos levantan el hospital Real a instancias del Deán don Diego de Muros cuyo edificio es el Hostal de los Reyes Católicos actualmente.

Corría el año de 1.520 cuando Carlos I celebró cortes en la ciudad, con el fin de conseguir los recursos económicos que necesitaba para llegar a Alemania donde sería coronado Emperador, pero al no conseguirlos en esta ciudad celebró cortes en La Coruña.

Cuarenta años después se instaura en Santiago la Inquisición donde tuvo un papel destacado, gemonías de las que fueron fiel testigo las piedras de la actual Plaza de Cervantes en la cual se celebraban los Autos de Fe o al menos se instalaba la pira crematoria.

En 1.589 los ingleses invaden las costas gallegas e irrumpen en Santiago, el arzobispo San Clemente esconde las reliquias apostólicas ante el miedo que sean quemadas por los invasores.

Crónicas negras se suceden en el siglo XVII. La ciudad, mas que eso, asemeja a un hospital, puesto que el hambre y la peste se adueñan de la misma, lo que no es ningún freno para acometer grandes obras, tales como el Palacio Rajoy, frente a la fachada catedralicia, el Hospicio de Santa Isabel y el Hospital de Carretas.

No sólo fueron los ingleses, concretamente en 1.809 los franceses inician su expolio particular e imponen contribuciones de guerra. Al quedar abolidas las señorías jurisdiccionales por las Cortes de Cádiz el 6 de Agosto de 1.811 llega a su fin la autoridad civil del arzobispado compostelano. En 1.812 se le exime del Voto de Santiago y un año después se suprime la Inquisición que tan duramente llevó su papel en la ciudad. No sería hasta 1.878, cuando, tras estar ocultos 289 años aparecen de nuevo los restos del Apóstol.

Siendo Santiago de Compostela la meta del peregrino no sería justo no mencionar algo del Camino, cordón umbilical de unión con Europa, donde era la vecina Francia la que poseía cuatro puntos de arranque y reunión:

París (En las proximidades de Notre Dame, concretamente cruzando el Sena junto al Ayuntamiento en la Tour de Saint Jacques), Le Puy, Arlés y Vezelay. Rumbo al sur atravesando los Pirineos unos entraban por Somport (Vía Tolosana) y otros por Roncesvalles confluyendo ambos caminos en Puente La Reina: un largo recorrido por suelo español de 900 Km y muchas jornadas.

Cuando el Camino entra en Galicia muchos son los cruceiros o cruces de piedra que guían al peregrino, y albergues, hospitales y monasterios los acogen y atienden sus perentorias necesidades. Además,  la Orden de Santiago, el Temple tiene sus casas junto al Camino para defenderles.

Nos refieren las crónicas que la primera peregrinación a Compostela se remonta al siglo X, concretamente al año 950, iniciada por Grotescaldo, obispo de Le Puy desde la región francesa de Aquitania.

Sucesivas peregrinaciones nos llevan al año 1.122 cuando el Papa Calixto II lo instituye como Año Santo Compostelano o Año Jubilar. Un clérigo de Puitou, de nombre Aymeric Picaud, canciller de este pontífice, tras efectuar la peregrinación a Compostela recibe por encargo del Papa Calixto la confección de un Códice, que escribe en 1.130, compuesto de cinco libros miniados sobre recopilación de crónicas donde explica cómo peregrinar a Santiago, que constituye, a pesar de alguna inexactitud, la primera guía del peregrino y consiguientemente también la primera turística por el Camino de Santiago.

Según Picaud, el Camino en territorio español, se recorre a caballo y en trece jornadas, cosa que se supone a nivel orientativo puesto que si de automóvil se tratase sería sobradamente posible, pero con la descriptiva de paisaje y costumbres que ofrece el Códice requiere mucho tiempo y detenimiento en los lugares descritos para efectuarlo en ese tiempo maratoniano dada la época. Por tanto estimamos que estas etapas, por llamarlo de algún modo, son tramos del Camino.

Un milenio después, sea Año Santo o no, el Camino sigue vivo y frecuentado por peregrinos, turistas y demás viajeros. Generalmente el mes que más tráfico de peregrinos registra es Julio por ser precisamente el día 25 la fiesta del Apóstol, aunque Junio, Agosto y Septiembre son igualmente meses de buena concurrencia dado el periodo vacacional que invita a hacer el Camino “de seguido”, pero inclusive en otros meses, extrañamente, también se observa una aceptable concurrencia peregrina.

Según la estadística de 1.991 fueron los franceses y alemanes los que aportaron el mayor número de peregrinos extranjeros, aunque el contingente español sigue siendo el más numeroso con el 68% de la participación peregrina. Según las citadas estadísticas siguen siendo los madrileños y los navarros los que más contingente humano nacional aportan, seguidos por castellano leoneses y valencianos, siendo los canarios quienes ocupan estadísticamente el último lugar.

Dentro del territorio nacional el Camino más largo se inicia en Somport (858 Km) seguido de Roncesvalles (788 Km) pero sin olvidar por ser menos frecuentado el Camino Catalán cruzando, por supuesto, Aragón que es de 1.200 km. Los dos primeros caminos procedentes de Europa reciben varios nombres que ahora no vienen al caso, pero por la costumbre de efectuarlos se les denomina Ruta Clásica o Camino Real Francés.

Desde Irún  y recorriendo la Cornisa Cantábrica hasta Oviedo existe el llamado Camino Viejo, a esc  te camino con dirección a la capital del Principado se dirigían a través de León o Astorga los peregrinos que utilizaban el Camino Francés y así visitar la Cámara Santa de Oviedo a venerar sus reliquias, desde 1.075 cuando Alfonso VI hizo esta peregrinación se hizo popular la frase:

Quien va a Santiago y no al Salvador,

visita al siervo y no al Señor.

La Vía de la Plata que recorre de Sur a Norte la Península entre Cádiz y Oviedo, cruza las provincias de Sevilla, Badajoz y Cáceres siguiendo por Salamanca, Zamora y León donde se cruza con la Clásica  en Astorga. Precisamente es en tierras leonesas donde el peregrino encuentra menos pueblos habitados. Existe una variante de la Vía de la Plata que se efectúa desde Zamora por Sanabria hasta la villa orensana de Verín.

Dentro del territorio peninsular no debemos olvidar el Camino Lusitano que partiendo de Lisboa sigue hacia el norte cruzando Fátima, Tomar, Coimbra, Oporto, Viana do Castelo, Valencia do Miño, Tuy, Vigo, Pontevedra… a escasas jornadas de Santiago; pero pasando antes por la villa de Padrón que es donde a opinión de muchos termina el peregrinaje.

Quien va a Santiago y no a Padrón

o hace romería o no.

Para ser considerado peregrino, según las leyes eclesiásticas, se debe efectuar el recorrido mínimo de 100 kilómetros si se hace a pié o 200 si es a caballo o en bicicleta, aunque hay quien lo hizo en carro; inclusive en el 91 hemos visto hacerlo en patines y otros por impedimento físico con toda admiración lo han realizado con muletas y silla de ruedas; amen de los tiernos infantes transportados por sus padres en “macuto-bebé” y en cochecito, inclusive otros más originales, vimos por TV, que lo hicieron en globo, hasta un proyecto que ignoramos si llegó a realizarse de saltar en paracaídas sobre la Plaza del Obradoíro, de estos últimos casos ignoramos si las jerarquías eclesiásticas lo tendrán contemplado en cuanto al medio de transporte para efectuar el peregrinaje.        

No es de extrañar tampoco, aunque tenga una nota discordante, encontrar espectáculos casi circenses que nada tiene que ver con la filosofía del Camino, pero todo el mundo es libre para transitar la sirga. Lo que es más sorprendente es hacer el Camino de encargo; así como suena, es decir que pagando a un caminante redimes tus culpas y ganas la indulgencia; pero si así lo admiten las autoridades de la Iglesia… ¡Amén!. Y lo efectuaron en la antigüedad de este modo hasta reyes, según nos refieren crónicas medievales.

En cuanto al recorrido es habitual hacerlo en una media de 20/30 kilómetros diarios descansando un día de cada siete, pero no es una norma, es lo aconsejado para aprovechar el tiempo vacacional y poderlo realizar en su integridad que se tardaría entre 24 y 30 días, en bicicleta el tiempo se acorta a mas de la mitad casi al tercio.

Los periodos pueden ser fraccionados, y así está admitido, se realizarían en fines de semana continuando la etapa donde se dejó la vez anterior escalonando los días espaciándolos en semanas o meses, incluso en años ya que lo importante es tratar de llegar a Compostela. Para justificar el Camino habrá que proveerse del Pasaporte de Peregrino que se puede obtener en Asociaciones del Camino, algunas parroquias, abadías y albergues del Camino. El documento consta de un apartado que admite un máximo de 40 sellos mas los datos personales del peregrino con la fecha y lugar de salida y la modalidad elegida para realizarlo; este documento además de acreditar el recorrido y sus fechas puede aportar una serie de ventajas como la gratuidad de albergues de peregrinos (no todos), es aconsejable dejar en ellos un pequeño donativo cada cual con arreglo a sus posibilidades como ayuda a su conservación y continuidad de tal hospitalario lugar. Hay en el Camino algún establecimiento que presenta descuentos a los peregrinos y otros, muy pocos, ofrecen hasta un plato de sopa y un vaso de vino como el caso de nuestro amigo de Villasirga Pablo Payo.

Para conseguir la Compostela, que es un documento en lengua latina que acredita haber realizado el Camino, habrá que poner el último sello en el pasaporte en la Catedral de Santiago, ultimo de una serie de ellos que irá obteniendo en el Camino. Actualmente existen dos tipos de documentos: el tradicional que se entrega por motivos religiosos y  otro por motivos culturales, eso es a elección del solicitante.

Como la picaresca es un invento español, y no me cansaré de repetirlo, se observa con cierta frecuencia una serie de personas que descienden del coche un kilómetro antes del albergue y llegar corriendo para parecer sofocados sellando pasaporte de albergue en albergue para beneficiarse de su gratuidad. La prueba de hacer el Camino a píe no está en el resuello  a la llegada al refugio si no en las marcas que en los píes deja el Camino.

Dentro del código del Camino existe un modo de obtener el Jubileo si por  enfermedad, indisposición u otras causas graves no pudiese llegar a Santiago y terminar el viaje, es en la localidad leonesa de Villafranca del Bierzo, siempre que sea Año Santo, que se abre la Puerta del Perdón en la iglesia de Santiago de dicha localidad.

El punto de origen como de destino siempre es voluntario siempre que el recorrido a píe, como antes he comentado, no sea inferior a 100 kilómetros.

Dentro de la Ruta Clásica existen una serie de desviaciones de la sirga original que los peregrinos han utilizado para visitar lugares de santidad como iglesias, monasterios apartándose bastante del Camino para luego retornar a él, estas desviaciones en su punto más distante son considerados como punto de arranque del Camino; engrosando con ello el amplio patrimonio de Caminos que nuestro suelo posee. Con ello se incorporan nuevas localidades con sus correspondientes iglesias y monasterios y algo muy importante, lograr con el conocimiento conseguir una buena filosofía del Camino.

Tampoco se puede obligar en absoluto a atenerse a unas rutas clásicas (Camino Real, Camino viejo, Vía de la Plata…) previamente establecidas solo por el motivo de haber sido recorridas multitudinariamente por españoles y foráneos, por eso solo con seguir la Vía Láctea esta nos indica el Camino desde cualquier punto de nuestra geografía; aunque es de aconsejar conocer todo el Camino en su versión original tradicional o parte de él, por lo menos está de moda.

Opino que no se puede imponer, verbigracia, a un burgalés comenzar en Somport o Roncesvalles y menos en la Tour de Saint Jacques de París, uno de los puntos de partida de los peregrinos franceses, cuando el camino pasa por la puerta de su casa, o a un leonés por poner otro ejemplo.

Sabemos que el Camino Clásico ha sufrido muchas variaciones para evitar accidentes orográficos, cruces de modernas vías, vallados, construcciones, e inclusive últimamente después de realizar esas marcas amarillas hace años a lo largo de la sirga el cura de El Cebreiro, don Elías Valiñas Sampedro. Hay momentos que la carretera coincide con la sirga pero muchas veces no es así. Y esto como información para los mas puristas.

Verbigracia tenemos dos casos, a mencionar entre infinidad, de los arranques de caminos que se incorporan a la sirga y otros que se han utilizado como nuevos Caminos antes de exponer la nueva ruta que se terminó de diseñar en 1.990.

 

CAMINO RIOJANO.

 

En tierras de la Rioja, llegando a Nájera, toma el peregrino la ruta hacia el sur visitando los monasterios en Bercéo de Yuso y Suso donde están las tumbas con los cuerpos, y no las cabezas, de los siete infantes de Lara y de su ayo Nuño Rasura, lugar cuna del idioma español y vascuence en cuanto a los primeros documentos escritos, Santa María de Valvanera y la abadía cisterciense de Cañas, pueblo de nacimiento de Santo Domingo de Silos. Después entre Azofra y Alexanco alcanza la ruta en Santo Domingo de la Calzada donde antes de llegar a la catedral calceatense se ubica el albergue de peregrinos, posiblemente el mejor del Camino, en cuyo corral existen una infinidad de gallos y gallinas blancas que mensualmente el amable Florentino cambia del gallinero de la catedral, estos gallos evocan el ya famoso conocido milagro del ahorcado.

                                                                                  CAMINO BURGALÉS.

 

Entrando en la ciudad del Arlazón y visitando la Cartuja de Miraflores y San Pedro de Cardeña, el sur burgalés ofrece mucha riqueza histórica, cultural y espiritual, y al ejemplo me remito. Bajar a San Quirce, Quintanilla de las Viñas con la artística y antigua ermita visigótica de reducidas dimensiones, las tierras de Lara donde prevalece la leyenda de los siete infantes, cuyas cabezas se encuentran en un arcón en la iglesia de Santa María en la localidad de Salas  de los Infantes. Como la tierra que vio las hazañas del Conde Fernán González, primer conde independiente de Castilla y su monasterio, o lo que queda de él, San Pedro de Arlanza donde estuvo enterrado antes de su traslado a la Colegiata de Covarrubias con su esposa doña Sancha, Santo Domingo de Silos, La Yecla, Caleruega, patria chica de Santo Domingo de Guzmán.

 

OTRAS RUTAS.

 

Era este el comentario anterior por lo que estas rutas se toman como punto de arranque para incorporarse a la tradicional

Ateniéndonos a la amplia participación de los peregrinos en 1.991 que efectuaron el Camino afincados en la Comunidad de Madrid nos consta que muchos optaron por la ruta clásica desplazándose a Somport o Roncesvalles, aunque hay quien lo realizó desde tramos intermedios. Un contingente nada despreciable partiendo de Madrid, alcanzó Avila y Salamanca, llegando a Zamora por la Vía de la Plata confluyendo en Astorga. Otros llegaron a la capital maragata por Tordesillas y Benavente y hay quien por tierras de Sanabria y Verín entraron por Orense.

 

GLORIOSA RUTA JACOBEA  MADRILEÑA.

 

Por iniciativa de la Asociación Turística Cultural GLORIOSO MESTER DE PICARDIA VIAJERA, como tributo al próximo Año Jubilar y sucesivos, hemos aportado un nuevo recorrido, en parte uno antiguo recuperado, que une Madrid con Santiago de Compostela que además de incorporar una amplia zona de la Comunidad de Madrid lo hará asimismo con las provincias castellanas de Segovia, Valladolid y Palencia uniéndose al Camino Real casi en la mitad de su recorrido en la comarca de Tierra de Campos, en la localidad palentina de Frómista. No nos cabe duda que exista en gran parte antecedentes de haber sido transitada como Camino esta nueva ruta, pues versiones de peregrinos procedentes del sur nos relataban haber pasado por una serie de lugares que posteriormente indicamos. También hemos buscado en sus ciudades, monumentos, iglesias… indicios de dichos antecedentes o pruebas que tengan o pudiesen tener, significado de lugar o paso de peregrinación. Dicen que lo más grande del Camino es hacerlo descubriendo, en el arte, el paisaje, su geografía, la historia ancestral y sus leyendas. Para eso hay que detenerse, mirar, observar, preguntar.  Buscar el Camino haciendo camino. Mas que un camino de ocio y vacaciones es un camino de fe, convivencia, espiritualidad, encuentro consigo mismo.

Llevamos tiempo requiriendo de los monasterios, al menos a los que hemos incorporado a esta ruta, parroquias, ayuntamientos, Asociaciones Jacobeas, albergues, hospederías y a las Consejerías de las Comunidades Autónomas correspondientes por donde transcurre este itinerario solicitando su interés y colaboración.

Este Camino tiene dos orígenes haciéndose uno en el Monasterio del Paular, próximo a la localidad madrileña de Rascafría, y que hemos denominado Ruta Escurialense y Alcalaína hasta la confluencia de ambas que pasa a denominarse Gloriosa Ruta Jacobea Madrileña desde este punto de unión.

Como más adelante veremos, las rutas que circulan por el Guadarrama son las clásicas, a las que lo único nuevo que se ha aportado es hacerlas coincidir con otras, no menos clásicas, hasta Santiago de Compostela.

A pesar de haberla efectuado en invierno, es perfectamente realizable en verano la Ruta del Escorial, con la ventaja que en el segundo tramo se efectúa prácticamente toda ello bajo la sombra de los pinares, existiendo numerosas fuentes, lo que no debe preocuparnos la falta de agua durante esa etapa; en la primera, El Escorial – Puerto de la Fuenfría, no encontraremos tantas fuentes por lo que conviene ir provisto del tan necesario elemento.

 

                                                         RUTA DEL ESCORIAL.

 

DEL  ESCORIAL AL PUERTO DE LA FUENFRÍA.

T

ranscurriendo  el otoño, ya muy avanzado, del 94 cuando tras ese pasado verano habíamos realizado el Camino desde Alcalá de Henares, nos disponemos a iniciar el otro ramal de esta ruta que se hace única en el madrileño Monasterio del Paular, esta vez las condiciones climáticas nada tienen que ver con las que contábamos, aproximadamente, cuatro meses atrás.

Sin esperar el alba un viernes de noviembre partimos de la explanada del Monasterio del Escorial, conocida obra monumental terminada por el prolífico arquitecto Juan de Herrera, hay nubes altas y sopla un viento helado que en ese lugar se acusa bastante, apenas hace dos horas cesó la nevada que comenzó al filo de la medianoche casi cuando nos disponíamos a ir a dormir ya que para ganar tiempo lo hicimos en un hotel de esta villa, que dicho sea de paso no falta de nada ni para el mas exigente con el agradable trato de las gentes del lugar; no debemos irnos sin mencionar tampoco que en dicha localidad es de las pocas que está instituida una universidad de verano al igual que en Santander los cursos en el Palacio de la Magdalena, que todo hay que mencionar, y últimamente notamos en el municipio un cierto ambiente de cambio positivo que nos ha maravillado, vale la pena apostar por El Escorial. Ciertamente la nieve sobre esta villa como en la mayoría de los pueblos serranos tiene un encanto peculiar y más al amanecer que iniciamos la subida al monte Abantos cruzamos por un bosque pasando junto a una fuente pisando sobre una alfombra formada por las últimas hojas que el viento arrebató a los ahora desnudos arboles hasta llegar a una presa que abastece de agua potable a la población. A la mitad de la ascensión comienza a clarear el día sin dejar las nubes ver el sol, atravesamos un pinar donde el verde de sus ramas se entremezcla con el blanco azulado de la nieve que soportan sus agujas, curioso resulta saber que esos pinares datan de finales del siglo XIX cuando se instalaron allí los ingenieros de montes permaneciendo hasta el conocido año de la gripe; como debían estar asaz aburridos mataron el tiempo plantando pinos por doquier. Una hora mas tarde estamos en la Fuente del Cervunal donde hacemos la provisión necesaria de agua ya que durante largo tramo no encontraremos otra fuente, la cumbre está ya cerca y la claridad a pesar del cielo encapotado es mayor. Desde la cima donde solo predomina el reino de la roca, se encuentra una marca con el vértice geodésico y una cruz, se contempla una bella panorámica blanca y gris del monasterio con su forma de parrilla al parecer en una murió martirizado San Lorenzo, de quien recibe el nombre la población, que no el apellido, se cuenta que por dicha causa se diseñó de este modo el edificio, las fiestas principales de la localidad, lógicamente, se comienzan el 10 de agosto y terminan el 15, casualmente dicho día en el año 1557 se logró el triunfo sobre los franceses en la batalla de San Quintín a lo que el monarca, segundo sucesor de la Casa de Austria mandó levantar tan colosal edificación en conmemoración de dicha victoria. Actualmente está regido por una comunidad de PP. Agustinos que también dirigen en su interior un colegio e internado de esos de calidad y al alcance de pocos bolsillos de nombre Alfonso XIII, con férrea disciplina escolar; todavía algún antiguo alumno recuerda su permanencia obligada en invierno y en pijama, como castigo, en alguno de sus fríos patios. Y para los amantes de números aquí van los siguientes datos:

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 Posee 16 patios, 7 refectorios, 13 oratorios 87 escaleras, 300 celdas, 15 claustros, 11 aljibes, 88 fuentes, 9 torres, 1200 puertas y 2663 ventanas; sin olvidar los mas de 40.000 volúmenes con que cuenta su biblioteca, su suelo es de mármol gris y sus techos están bellamente decorados por los frescos de Pellegrino Tibaldi; las estanterías donde descansan verticalmente estos volúmenes, diseñadas por Juan de Herrera son de madera noble. Desde el exterior se observa la puerta principal que da al patio de los Reyes donde figura un escudo del fundador y dos parrillas con la imagen de San Lorenzo; cruzando la misma y entrando en el patio se verá al fondo la puerta que da paso a la basílica sobre ésta seis grandes estatuas que representan a los reyes de Judá e Israel cada una de estas mide cinco metros de altura y son obra de Juan Bautista Monegro.

 

La basílica consta de tres naves y su cúpula en su parte mas alta dista del suelo nada mas que 95 metros. El altar mayor se ubica sobre un graderío de 17 peldaños todo de mármol y bronce como su retablo con cuadros de maestros italianos. A ambos lados las estatuas orantes de Felipe II y Carlos I con sus esposas e hijo. No deja de ser curiosa, en el claustro, la conocida sala de los secretos llamada así por los fenómenos acústicos que se perciben. En una macabra estancia, próxima al pudridero, conocida como el Panteón de Reyes que aparte de tener olor a rancio de los casi cinco siglos de antigüedad, no apetece estar allí mas de dos minutos, y no precisamente por la fría temperatura del lugar por encontrarse en la cripta es por una lóbrega sensación que se percibe, todo en mármol de Toledo y jaspes de Tortosa. Igualmente para visitar con la misma rapidez, o detenimiento según gustos, hay otros panteones de infantes, reinas que no han tenido hijo rey y familiares reales. En estas cámaras fúnebres llama la atención el pequeño tamaño de los pétreos féretros, y no es que los monarcas fueran de corta estatura, la explicación está que después de producido el óbito los cuerpos pasan unos cuantos lustros en el pudridero, que también custodia la comunidad agustina, hasta que el tamaño corpóreo se reduce a las dimensiones precisas para poder ocupar el definitivo lecho mortuorio.

Antes de construirse el monasterio, el lugar lo constituía una población de ochenta vecinos que residían junto a una modesta iglesia, esta aldea pertenecía al Sexmo de Casarrubios dentro de la jurisdicción de Segovia que Felipe II la desvincula de esta en 1565 otorgándole el título de villa regida por un alcalde.

En 1782, Carlos III encarga construir diversas edificaciones con el fin de alojar a las comitivas que le acompañaban en sus cacerías por el lugar; tomando la villa tal importancia que su sucesor Carlos IV nombra un gobernador para el Real Sitio otorgando poderes jurisdiccionales.

En 1984 se nombra al monasterio Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El bello conjunto del caserío escurialénse donde sus tejados han cambiado de color pasando del negro de sus pizarrosas cubiertas a un blanco algodonoso con humeantes chimeneas da un agradable aspecto al conjunto urbano.

Desdichadamente, tal y como temíamos por el aspecto que presentaba el cielo, no habrían transcurrido veinte minutos cuando nos sorprende una nevada con ventisca. Abriendo huella en la cubierta senda llegamos hasta un muro de bloques de piedra que limita el contorno del valle de Cuelgamuros, mas conocido como Valle de los Caídos, con su monumental cruz granítica sobre un promontorio conocido con el nombre de Risco de Nava, donde horadado en la roca está el monasterio, en la base de esta cruz cuatro esculturas ciclópeas de los evangelistas y sus tetramorfos realizadas por Juan de Avalos. Monumento construido bajo el mandato del general Franco en conmemoración a las víctimas de la contienda civil y que posteriormente albergaría sus restos mortales y los del fundador de la Falange a modo de colosal panteón. El monasterio, regido por una comunidad de frailes benitos, se observa en todo su esplendor, pero la basílica propiamente dicha no, por estar en el lado opuesto, este monasterio cuenta con una hospedería que regentan los Benedictinos. Pasamos el Pico de San Juan y antes de llegar a la Portilla del Cura (Dicen que su nombre procede por las ruinas próximas de lo que fue la casa de un cura que por allí habitaba) muy cerca y atravesando la valla, en la vertiente de Cuelgamuros, se encuentra lo que queda de un pozo de nieve que según se cuenta es el mejor conservado de toda la sierra a pesar de no utilizarse desde 1934 cuando nuevas tecnologías frenaron su producción ya que eran y son más rentables y productivas las maquinas de hielo artificial que comenzaron por aquellos años en Madrid y otras provincias y capitales. Los orígenes de este pozo se remontan a 1.609 reinando Felipe III; como complemento de los dos que mandó construir Felipe II próximos al Puerto de San Juan para abastecer al Real sitio del Escorial, pozos que habían quedado pequeños, este nuevo pozo podía almacenar mas de 20.000 arrobas de nieve dentro de sus 14 metros de profundidad y casi 9 de diámetro. Aparte de los pozos, en el Guadarrama existían otros lugares que abastecían de nieve a la capital de España y pueblos cercanos en época de estío; un lugar de donde provenía una singular y abundante producción era el Ventisquero de la Condesa al abrigo de Guarramillas y Valdemartín, de este ventisquero dotado con un muro de cuatro metros de altura que en los últimos tiempos sirvió para regular el caudal del río Manzanares, desde que en 1910 se construyese el embalse de Santillana, fue su ultima dueña, antes de las cortes de Cádiz de 1812 que abolió estas pertenencias y los señoríos de la nobleza, la Condesa del Infantado y Real de Manzanares Marquesa de Santillana  doña María Francisca de Silva y Mendoza, desde entonces el ventisquero de las Guarramillas comenzó a denominarse con el “titulo” de “la Condesa”. Existieron otros pozos entre los que destacamos lo que queda de uno situado en la falda sur de Siete Picos.  El trabajo de recogida de nieves, cuidado de los neveros y acarreo de nieve a estos pozos generó un nuevo oficio denominado nevería; al ser necesaria bastante mano de obra ya que aparte del trabajo propio de los pozos había que abastecer a varias ciudades, hasta el verano los neveros constituían un grupo tan numeroso que formaban un verdadero pueblo. La principal distribución del elemento desde 1614 era desde una superficie habilitada en la localidad de Chozas de la Sierra, hoy Soto del Real. Por cada carga de nieve los neveros percibían la cantidad de once reales que cobraban sábados o domingos.

Existían en Madrid cinco depósitos para almacenar el blanco elemento, en aquellos tiempos de nevadas copiosas que solo los viejos del lugar recuerdan, que se ubicaban en la actual Glorieta de Bilbao, antigua plaza de las Pozas(o pozos) de Nieve, la compañía arrendataria tenía sus oficinas en la próxima calle de Fuencarral;  con el paso del tiempo se comprobó que eran insuficientes para proveer a la población de este elemento para la conservación de alimentos, fue por eso por lo que desde el siglo XIV que fueron construidos, según documentación, grandes caravanas formadas por carros y caballerías traían bloques de nieve envuelta en paja de centeno  y pieles de cabra en fardos prensados casi herméticamente cerrados para que no entrase el aire, peor enemigo que el sol para el deshielo, y descargarlos en estos pozos. En el mejor de los casos, al derretirse, se perdía en el camino un tercio de su carga en el transporte.

Desde la Portilla del Cura la senda se distingue mejor en verano y se practica hasta con bicicleta de montaña. Pero en la sierra, al igual que en botica, hay de todo, algún incivil a dos ruedas se le puede observar haciendo derrapes innecesarios y embistiendo a los viandantes, esas animaladas también causan mucho daño a los caminos y al ecosistema, venturosamente son pocos estos especímenes que la bicicleta les vuelve agresivos y que en alguna ocasión han sufrido en su cabeza el efecto del lanzamiento de una piña, y en peor caso una piedra, sirva como relato y no como apología de la violencia.

En poco mas de una hora hemos divisado entre pinares el refugio de la Naranjera que no se encuentra en malas condiciones a pesar de que su estado de limpieza no fuese todo lo digno que se pudiese esperar, en ese momento preparaban sus pertrechos para partir un grupo de jóvenes excursionistas que allí habían pernoctado al abrigo de sus paredes en una noche inclemente. Todo este recorrido que hemos realizado y que continuaremos, en sentido inverso coincide con la conocida ruta denominada GR.10 y que prácticamente por ella y sus variantes discurre casi el 95% de la Gloriosa Ruta Jacobea Madrileña por toda la Comunidad de Madrid e íntegramente por la Sierra de Guadarrama hasta el Paular. Está señalizada con marcas horizontales blancas y rojas siendo muy visibles inclusive en los tramos más dudosos al elegir itinerario, esta ruta en el Guadarrama es una parte del itinerario de la misma de Valencia a Lisboa que fue trazada para evitar en lo posible zonas asfaltadas lo que nos ha supuesto una gran ayuda en nuestra aventura serrana y peregrina. Desde Abantos es casi imposible extraviarse ya que la cerca de piedra la dejaremos siempre a nuestra derecha circulando paralelamente hasta llegar al conocido Pino de las Tres Cruces, allí coincide el límite territorial de tres términos municipales serranos, desde ese lugar la cerca cambia 90º su trayectoria descendiendo hacia el sur marcando el perímetro de la zona del Patrimonio Nacional; por lo que tendremos que dejarla atrás continuando la senda que sigue bien marcada y ofrece mejor trazado y anchura después de bajar una pendiente algo empinada.

Aconsejo que en caso de escasa visibilidad, y eso en todas las crestas del Guadarrama, descender a los valles ya que siempre encontraremos en los mismos algún camino, carretera o edificaciones que nos evitarán pérdidas, inclusive siguiendo el curso de los arroyos, a mas de uno le han quitado serias preocupaciones de extravío.

No muy lejos de allí sobrepasamos los riscos del Palanco y la Carrasqueta hasta llegar al pico de la Salamanca donde ICONA habilitó un refugio que nos ha sido útil al menos para cambiarnos de ropa seca, antes hemos pasado dos portillas que debemos volver a cerrar para que no se escape el ganado que pasta por esos parajes.

Minutos después al abandonar el refugio, casualmente, deja de nevar y el viento amaina.

En menos de media hora hemos cruzado la estrecha carretera que desde el Puerto de los Leones lleva a la localidad de Peguerinos, está cerca del collado que llaman del Hornillo donde en sus proximidades existió una mina, dicen que de wolframio, y ascendemos hasta la cima de Cabezas Lijar allí aprovechando un antiguo bunquer de la Guerra Civil se habilitó como refugio y mirador, en su interior y sobre sus paredes versos  de poetas del medievo ponen la nota literaria en ambiente serrano, entre ellos Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita    

                Cerca de Tablada, la sierra pasada

                        me hallé con Aldara, en la madrugada.

No se necesita demasiada imaginación para asociar la literatura medieval en este lugar aparte de los versos del Arcipreste de Hita, también del Marques de Santillana pasando por la saga de los Manrique evocaron con sus poemas esta barrera montañosa frontera de ambas Castillas.

Tras un corto descanso observando la grandiosidad del paisaje a nuestro alrededor descendemos de este pico y tomamos de nuevo la carretera que antes habíamos cruzado, y tras unas curvas en un recodo del camino a la derecha queda lo que fue una cruz de hierro y hormigón derruida que fue erigida en memoria de los caídos a corto trecho y también a nuestra derecha sale un camino que conduce a la estación de ferrocarril de Tablada, en esta intersección una fuente de caudal variable según la época del año siendo muy agradecida su presencia en el lugar; tras dejar a nuestra izquierda unas instalaciones militares de antenas, radares o algo que se le parece en breves minutos llegamos al Puerto de Guadarrama conocido como Puerto de los Leones o Alto de los Leones o del León, que denominaciones no le faltan, a pesar de que antiguamente era conocido como Puerto de Tablada según unas versiones, otras, mayoritariamente los sitúan una milla mas al este, que comunica Guadarrama con el Valle del río Moros. El apelativo felino proviene de la imagen de un león de granito que se colocó de modo ornamental en este paso sobre el siglo XVIII con una inscripción latina en su base al concluirse la terminación del mismo ordenada por Fernando VI al ingeniero Francisco Nangle, esta sería la alternativa al puerto de Tablada, que siguió siendo transitado por arrieros y otras gentes más modestas que querían evitar pagar el Portazgo obligatorio  cuyos ingresos recaudados se destinarían a la amortización del enorme desembolso efectuado para llevar a cabo estas obras.

 Este paso de montaña transcurridas las tres últimas décadas es cada vez menos transitado desde que la circulación de vehículos se realiza por sus entrañas muchos metros mas abajo en dos túneles de dos carriles que salvan una distancia por el subsuelo de tres kilómetros aproximadamente, uno en cada sentido. Desde entonces se instauró el peaje, algo regresivo cuando en el Siglo XVIII quedó derogado el portazgo en toda España, que equivalía al impuesto actual; dicen que la causa es la misma de antes: amortización de inversiones, lo que no se comentan son los altos intereses con que se devuelven a la empresa concesionaria, a pesar de constituir un mal menor ya que gracias al mencionado portazgo las carreteras mejoraron notablemente comparándose con las deplorables de la época de Carlos I y Felipe II.

Al otro lado de la carretera, cruzando esta, una enorme torre de hormigón que sirve de respiradero a dicho túnel no pasa desapercibida al igual que un transformador eléctrico.

 A lo largo de la carretera, a ambos sentidos todavía podemos apreciar los “pirulos” o “picutos” que son unos hitos en forma de columnas de piedra, que a modo de las actuales grandes estacas que se colocan en muchos puertos jalonan  la carretera, son de fuste cilíndrico y terminación cónica de casi tres metros de altura y señalaban el camino cuando lo cubría la nieve. Hay datos de finales de enero de 1852 cuando una gran nevada los cubrió al igual que a carros y carruajes de viajeros que fueron presa de esta tempestad.

El mismísimo Napoleón fue sorprendido la víspera de Navidad de 1808 cuando se dirigía desde  Madrid a Astorga con un ingente cuerpo de ejército superior a 50.000 hombres, por una gran nevada con ventisca casi como la que un mes antes soportase en Somosierra camino de Madrid; esta vez hizo mas estragos que cruzando los Alpes en una de sus campañas; para infundir moral a sus hombres bajó del caballo y del brazo del general Savary cumbreó el  puerto; muchos de sus hombres perecieron de congelaciones y cansancio hasta el agotamiento al tener que desmontar los cañones y cargar materialmente con ellos, al resbalar en el hielo montados en las cureñas, fue uno de los mayores atascos que ha conocido el puerto en sus casi tres siglos de historia.

Como es hora oportuna y siempre hay que hacer cada cosa a su tiempo la ocasión es mas que prudente como para compartir mesa y mantel con los compañeros del Camino, que no va a ser todo andar, y posiblemente mejoren las condiciones atmosféricas en ese intervalo al parecer hay tendencia a que las nubes levanten pues de nuevo se desata un viento fuerte que cimbrea los piornos. Casa Hilario es uno de los establecimientos restauradores de los veteranos del Guadarrama de bien merecida fama y buena relación precio calidad en asuntos del yantar, por que el Camino necesita este tipo de cultura tan necesaria, al otro lado de la carretera y por frente hay otro establecimiento filial del primero, de muy buenas características  que tampoco le falta concurrencia.

Veremos durante todo este recorrido restos de edificaciones bélicas que datan de los años 30 y que por su importancia logística este entorno tuvo un papel fundamental, por fortuna y sin olvidar aquello que acabó en 1939 sirvió para devolver la paz a estos lugares bellos, a pesar de discrepancias que no vienen al caso.

Si se quiere acabar aquí la etapa hay que contar con la poca capacidad del hostal indicado, aunque alternativamente es posible pernoctar en San Rafael, pueblo distante 4 kilómetros al norte fundado en torno a la antigua venta, hoy desaparecida, del mismo nombre; o bajando a la estación de Tablada a unos veinte minutos del puerto en dirección sur donde existe algún establecimiento u optar por una acampada itinerante en las inmediaciones, mas si queremos proseguir el Camino tenemos a algo mas de una hora la localidad de Cercedilla, por el sendero PR 30, que presenta mayor oferta hotelera, pero tiene el inconveniente del desnivel que habrá que salvar en la jornada siguiente hasta ascender al Puerto de la Fuenfría.

Nosotros hemos preferido proseguir ruta hasta el mencionado puerto a pesar de las pocas horas de luz que nos quedan puesto que conocemos bien el itinerario a seguir, tras pasar el Pico de la Sevillana  y cruzar el antiguo puerto de Tablada, que estuvo en uso hasta el siglo XIX, también conocido como Puerto de las Aguadienterías denominado así por los establecimientos próximos que vendían aguardiente, esta era una de las clásicas ventas como la del Cornejo en la que se albergaría el Arcipreste, la de La Campanilla denominada así por la campana que repicaba los días de niebla para orientar a los viajeros perdidos, y la Venta Nueva; todas estas poco mas de un siglo después de la apertura del Puerto del León quedaron abandonadas conllevando con ello la ruina y desaparición de estas.


A corto trecho se nos ofrece a la vista la majestuosidad de la Peña del Arcipreste de Hita con una austera placa  y en su interior la Real Academia Española y la R.S.E.A. Peñalara colocaron un ejemplar del Libro de Buen Amor, que no se salva por mucho que se reponga de la rapiña dominguera, y declaró a dicho lugar Monumento Natural  de Interés Nacional, de esto hace ya muchos años, precisamente en 1.930 con motivo del 600 aniversario de la aparición del libro. Sin embargo no creo, según documentación consultada, que el Arcipreste cruzase la Sierra por este lugar, que está la peña que lleva su nombre, lógicamente debió ser por el lugar mencionado anteriormente a pocos minutos de aquí.
 

 

 

 

 

 

Continuando en dirección nordeste en aproximadamente dos horas tras pasar el Collado de Gibraltar llegamos a la Peñota, pico de tres cumbres que domina la localidad de Cercedilla con una bella panorámica tanto del Valle de la Fuenfría con el del Río Moros.

A nuestra derecha si seguimos una senda bien trazada que conduce a Cercedilla, en una explanada denominada la Pradera del Hornillo es donde se celebraron los primeros campamentos de los Boy Scouts, la famosa organización mundial de exploradores creados por el legendario Baden Powell, es el lugar donde dicen de los “campamentos de toda la vida” con posterioridad a la Guerra Civil fue el Frente de Juventudes quien se encargó en el mismo sitio de estos menesteres.

Acelerando el paso ante el inminente ocaso como en poco mas de media hora nos situamos en la cima de la Peña del Aguila, la máxima altura de todo el recorrido hasta Santiago, con 2009 m, es uno de los cien puntos con los que cuenta el Guadarrama que sobrepasan dicha altitud conocidos como  los dosmiles. Tras un corto descenso alcanzamos el collado que llaman de Marichiva. Desde allí con los postreros rayos solares que se escapan divergentes entre un negro nubarrón presenciamos uno de los más bellos atardeceres sobre el Guadarrama en un paisaje indescriptible: sus marrones, pardos, verdes y ocres contrastando con el blanco azulado de la nieve caída. Paralelamente a nuestra izquierda del camino a modo de barrera protegiendo el valle del Río Moros la Sierra de la Mujer Muerta, denominada así por la forma de su silueta vista desde la vertiente segoviana, la conforman los picos conocidos como Pinareja, Peña del Oso y Pasapán. Conservo una leyenda obra del académico Enrique García de Diego publicada en 1954, de las más bellas que se conservan del Guadarrama, digna de ser relatada:

 

La Mujer Muerta

Eran tiempos remotos, cuando los hombres vivían sencillamente y en paz, las discordias y enfrentamientos eran inexistentes por inusuales. Las montañas que actualmente forman lo que se conoce como “La silueta azul del Guadarrama” no existía, en su lugar una fértil y vasta planicie en la cual vivían tribus cuya dedicación para su supervivencia consistía en una pobre agricultura y el pastoreo.

Entre estas tribus que habitaban donde en la actualidad se ubica la Ciudad del Acueducto, una familia tenía una hija de extraordinaria belleza querida aparte por todos dadas sus dotes de amabilidad y bondad. Por supuesto ante tales dotes y belleza era codiciada por demasiados jóvenes que intentaban conseguir sus favores, y como siempre él más hermoso, diestro para los juegos, hábil y todos los atributos que puede tener un joven, terminó recibiendo las mejores pruebas de afecto de la joven, hasta el punto de comenzar unos sanos amores caminando entre bosques, bebiendo en arroyo y dormitando juntos a la hora del reposo vespertino.

Al no ser este joven el único que era atraído por la muchacha algún otro se dedicó a pasear cerca de su cabaña con el fin de hacerse notar y obtener sus favores. Pero los celos suelen ser fuertes y su compañero fue presa de ellos hasta el punto que veía a este adversario por todas partes, a pesar de ser él mas fuerte y hábil de las tribus vecinas. Pero el capítulo de celos llegó hasta tal punto que su imaginación le pareció ver con una clarividencia real que su contrincante salía de la choza de su amada, cosa totalmente falsa pero que le llevó a un doble crimen: Arremetió un fuerte golpe a su rival y agonizante fue visto por la muchacha  que observando su rostro ensangrentado gimió tristemente, a lo que el agresor entendiendo y juzgándola culpable le golpeó fuertemente y ensañado, ella quedó muerta instantáneamente.

Ante eso las familias de las víctimas juntas al unísono quisieron castigar al culpable de tales crímenes, pero lo único que consiguieron fue un enfrentamiento entre familias de modo vitalicio entablando sangrientos encuentros día tras día, mientras la ira se iba acrecentando paralelamente al odio.

Así, sin que los contendientes se diesen cuenta, espesos nubarrones cubrían el cielo, el viento tornaba en tempestad hasta estallar una terrible tormenta.

Los contendientes sin hacer caso de las fuerzas naturales seguían en sus sangrientas contiendas. En un momento cesaron los truenos y relámpagos, hasta el viento; en ese silencio una voz del azul infinito del cielo consternó la tierra diciendo:

“Malditos seáis todos por entregar vuestra vida al odio, la pasión y la ira. La chica que murió asesinada al igual que la otra víctima era inocente. Ella estaba limpia de cualquier culpa, murmuración y falta, por lo cual dada vuestra deplorable conducta os haré desaparecer de la faz de la tierra, pero esa mujer que murió sin mancha tendrá el más hermoso sepulcro que tuvo ninguna mujer.”

En ese mismo instante la tierra tembló, las piedras surgían de las profundidades levantando montañas, se partían los árboles, se tragaba la tierra los arroyos… y toda la vida de animales, plantas y hombres quedó extinguida formándose a modo de montaña la figura yacente de una mujer. Quedando desde entonces esa figura panorámica que se divisa, principalmente desde Segovia, de la Sierra de la Mujer Muerta que sirve de recuerdo del castigo de los asesinos y de los fratricidas a la vez de construirse uno de los más maravillosos túmulos funerarios que mujer alguna tuvo por su inocencia, bondad y belleza”.

 

Desde el Collado de Marichiva el descenso al Puerto de la Fuenfría lo efectuamos a media ladera dejando a nuestra izquierda la Peña Bercial, tomando la Senda del Infante ahora bastante cómoda al haberse transformado no hace muchos años en pista forestal, a la mitad de su recorrido pasaremos dejando también a nuestra izquierda la Fuente del Infante y a menos de veinte minutos cuando el sol se ha ocultado distinguimos el Puerto de la Fuenfría por un extraño monumento metálico construido en los últimos tiempos que particularmente denota un gusto extraño al menos por su ubicación en el lugar.

 

Hemos elegido ese lugar para poner fin a la etapa realizando una acampada itinerante cuando la noche comienza y que amenaza ser fría y desapacible; cosa curiosa ha sido no habernos cruzado con nadie en el recorrido desde el Alto del  León, lo que demuestra que todavía existe gente sensata para no caminar  días como este. A unos cien metros tomando la conocida Senda de Los Cospes, en dirección este y en el borde derecho del camino se encuentra la fuente que proporciona el agua mas fría de todo el Guadarrama con un caudal del que nunca se conoció merma en el mismo.

 

El refugio más próximo está situado a unos treinta minutos en dirección sur bajando por la Calzada Romana después de cruzar el puente romano llamado de Enmedio, se encuentra en una explanada, denominada Pradera de los Corralillos, a la derecha entre el pinar antes de llegar al otro puente romano conocido como del Descalzo y uno mayor ya en Cercedilla sobre el que discurría la Calzada y ahora cubre el asfalto. Este chalet – albergue se construyó en 1.915, tras el refugio Ginér de los Ríos de la Pedriza sería el segundo que edificase  la R.S.E.A. Peñalara, propietaria del mismo, para uso de sus asociados; pero concertando la estancia en muchas ocasiones puede ser utilizado por invitados; se sobreentiende que de esas veces que en montaña se ponen las “cosas serias” no se encuentra ningún problema para cobijarse, la hospitalidad montañera siempre presumió de ser de las más generosas. En los últimos años y observado a distancia el edificio denota sensación de posible abandono del mismo, tendremos que dejar pasar el tiempo para comprobarlo, ojalá sean solamente apreciaciones mías y no tristes realidades. Dicen que en su origen los pinos para su construcción procedentes de Valsaín fueron regalados por el monarca Alfonso XIII que además adjudicó a la sociedad propietaria el titulo de Real.

 

                                                                                                                   

                                                                                                                          

                                                                                                                          1    2   


  

El autor.