...:::Glorioso Mester:::...

En Madrid
 es y son las

Todos los caminos llevan a Santiago.             Gloriosa ruta jacobea madrileña.            Esta ciudad se ubica en el NO. de la Península Ibérica en la provincia de La Coruña entre los ríos Sarela y Sar. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985, es la capital de la Comunidad Autónoma de Galicia y alberga las sedes de la Junta y el Parlamento Gallego.
 
Usuarios online
 
¿Quiénes somos?
¿Qué es el Glorioso Mester?
Estatutos de la Asociación
Organigrama de la Asociación
¿Te interesa ser socio?
Album de fotos
Publicaciones
Recortes de prensa
        
Gloriosa Gaceta del Mester
Entrar a la Gaceta
Presentación
Redacción
Publicidad
 
Club Glorioso Gourmet
Hablando de Buen Yantar
Comentemos sobre Caldos
Restaurantes
Catas de Vinos
 
Lugares y Rutas
Madrid
Hoces del Riaza
Turismo Interior
Turismo Cultural
Lugares de Interés
Turismo de Naturaleza
Ruta Jacobea Madrileña
 
Actividades
Actividades Realizadas
Convocatorias
 
Encuestas
Perfil del Visitante
Encuestas Turísticas
 
Ntro. Contacto Interactivo
Establecer página de Inicio
Libro de Visitas
Foros Gloriosos
Chat de Turismo
Pide lo que quieras
La Página del Socio
Contacta con nosotros
Descargas Multimedia
 
Oficina Laboral de Turismo
Ofertas
Demandas
 
Enlaces de Interés
Enlaces de Interés
Página recomendada del més

 
 

        

TODOS   LOS   CAMINOS

LLEVAN  A  SANTIAGO

 

GLORIOSA RUTA JACOBEA MADRILEÑA

 Por Jesús García y Jiménez

GLORIOSO MESTER DE LA PICARDÍA VIAJERA®

 

© Jesús García y Jiménez

© Glorioso Mester de  Picardía Viajera ®

 

Colaboradores:

Antonio Alegre

José Fernández Palacios

 

Portada, Dibujos y Croquis

Antonio Alegre Sevilla

 

Prólogos

Tanis Bernad

César A. Pérez de Tudela

 

Fotografías:

Jesús García y Jiménez

José Fernández Palacios

Archivo publicaciones del G.M.P.V.

Fotos de 1916 A. Victory (Refugio de Fuenfría y “Zagalillo Serrano”

                             Arche (Refugio del C.A.E en Siete Picos)

Biblioteca y Patrimonio Nacional.

 

 

Imprime:

Encuadernación:

Depósito legal:

M-7091-2001

I.S.B.N.. En trámite.

Primera edición  1.500  Ejemplares

 

Está prohibida la reproducción o almacenamiento total o parcial del libro por cualquier medio: fotográfico, fotocopia, mecánico, reprográfico, óptico, magnético o electrónico sin la autorización expresa y por escrito del propietario del  ©

Ley de propiedad intelectual (22/1987) 

 

 

 

 

 

Ya tenemos desde Madrid un Camino a Santiago.

 Es corto si lo hacemos con la ilusión de alcanzar la tumba del Apóstol, y largo cuando no existe motivación por ello.

 

         Los Caminos a Santiago, como

“Ríos que van a dar a la mar,

que es el morir”;  se dirigen al oeste

siguen nuestro curso hacia el fin de la tierra donde se encuentra la llamada “Costa de la Muerte” en el Finisterre gallego.

En esa dirección nos dirigimos a

través del Guadarrama guiados

por las estrellas, llevando en nuestro  equipaje lo más importante:

“Ganas de recorrerlo”.

 

¡Cuanto hemos vivido en tan poco tiempo¡

 

 

                         P R Ó L O G O S

 

Buscando el Camino por la Sierra de Guadarrama

 

Por César A. Pérez de Tudela y Pérez.

 

M

i amigo, Jesús García y Jiménez, veterano montañero – escalador, viajero y fundador de la Asociación Turístico Cultural Glorioso Mester de Picardía Viajera, es persona de extraordinaria capacidad de relación y amistad: pero nunca podía imaginar que estuviera preparando y escribiendo el libro que tengo el honor de presentar: Jesús no se contenta con reunirse con los amigos, salir a la montaña para mantener la estupenda forma espiritual y física que ostenta, sino que necesita para emprender estas cultas y románticas empresas.

           

La Ruta Jacobea Madrileña ¿Por qué se ha desconocido hasta ahora una ruta hacia Santiago que salía de Madrid? Ahora me viene a la memoria que en febrero de 1996 – lo tengo anotado en la agenda de ese año – recibí una llamada del reverendo Joaquín Chalud, sacerdote incardinado al Arzobispado de Madrid y delegado del Camino de Santiago, el cual solicitaba de mi persona información y asesoría sobre este mismo camino. Yo quedé en tratar de orientarle. Pero mi vida llena de expediciones y obligaciones, hicieron que olvidara este tema y no quedara como hubiera debido hacerlo con el reverendo Chalud, a quien envío mis disculpas y recuerdos desde este prólogo. Pues bien lo que el Arzobispado de Madrid quería hacer, lo ha realizado Jesús García y Jiménez. Y por lo que se puede leer y comprobar muy bien.

 

Este libro que presentamos está amenamente escrito y a la vez muy documentado. Es ameno cómo su autor, característica fundamental en cualquier libro si pretende ser un buen libro, y además con minuciosos detalles cultos. De Jesús yo desconocía, también su capacidad de investigador. El libro es un resultado de un trabajo meticuloso de descubrimiento, efectuado siguiendo el camino, a píe, como siempre se debería vivir, midiendo las fuerzas, sufriendo el cansancio, sintiendo el paisaje, tal y como los auténticos peregrinos de la fe. García y Jiménez busca indicios, los comprueba pensando en el pasado, yendo y viniendo del camino de montaña a la ermita, a los restos históricos, consultando libros y archivos. Por ello creo que esta obra es una excelente tesis doctoral merecedora, sin duda, del prestigioso “Cum Laude”.

 

El libro es muy interesante, y se va leyendo con la misma ilusión con la que el peregrino recorre los diferentes parajes del Camino, parajes que el autor ilustra contando su historia.

El Monasterio de San Lorenzo del Escorial es, según Jesús García y Jiménez, el punto de inicio del Camino de Santiago, por cuantos aquellos devotos venían de las tierras del centro peninsular y también de la Mancha y Andalucía. Ascendían al Puerto de Malagón por los intrincados pinares y de allí al Abantos, o también directamente a la cima para vislumbrar el horizonte con mayor claridad. Cuerda de Cuelgamuros, Pico de San Juan, Portilla del Cura, (El curioso pozo de la nieve) La Salamanca, Cabeza Lijar, Puerto del León o Guadarrama, Peña del Arcipreste de Hita, Peñota, Peña del Aguila, Collado Ventoso, Puerto de Navacerrada, Puerto de los Cotos y Monasterio del Paular. Y así seguiremos viajando a pie, tal y como este espléndido libro nos dice documentalmente que fue el Camino de Santiago. Este descubrimiento nos entusiasma, animándonos a emprender, nuevamente la ruta, de forma integra, saliendo del Monasterio del Escorial, durmiendo en los refugios de montaña, para después de muchas etapas llegar a coincidir en Frómista, Tierra de Campos, con tantos otros peregrinos provenientes del orbe creyente.

La descripción del hallazgo del sepulcro de Santiago, así como de tantos sitios por donde discurre la ruta, son la constante enseñanza de este libro, repleto de curiosidades y respuestas, contadas de forma sencilla y amena por su autor.

            Este libro no es otro libro mas del Camino de Santiago. Es el libro que descubre el Camino de Santiago desde Madrid. ¡Felicidades Jesús García y Jiménez!

César A. Pérez de Tudela.

*César Pérez de Tudela y Pérez, es explorador alpino, Doctor en Ciencias de la Información y abogado.

“Camina mejor quién va mirando las estrellas”

 

p

or eso, Jesús García se lanzó a recorrer los caminos de la Sierra con la vista fija en la Vía Láctea, para trazar su propio Camino de Santiago, el que nos presenta ahora como “Gloriosa Ruta Jacobea Madrileña”

 

Andaba por tierras muy conocidas, las mismas que le habían servido para ser el globero de chandal rojo, a doctorarse como experto montañero y baquiano de los senderos del Guadarrama, que no hace falta advertir que cuando los madrileños decimos: “Vamos a la Sierra”, nos referimos a la de Guadarrama: Si es a otra, trátese del Himalaya, los Andes o Gredos, hay que especificar más.

Guiado por las estrellas buscaba ahora el Camino a Santiago de Compostela, alegrándose cuando la imagen de Santiago Peregrino o la reproducción pétrea de las veneras le indicaban que por el mismo itinerario que seguía le habían precedido peregrinos medievales, sin que esto signifique que trataba de encontrar una ruta histórica.

Yo pienso que para buscar una ruta medieval de las peregrinaciones procedentes del centro hacia la tumba del Apóstol, habría que investigar en Toledo. Cuando la reconquista de Magerit por Alfonso VI ésta ni siquiera había alcanzado la categoría de “poblachón manchego” que le atribuyera en afortunada frase Blanco Tobío muchos años después. No creo que se convirtiera en un centro apreciable de generación de peregrinaciones.

Otra cosa ocurriría con Toledo, reconquistada por el mismo monarca, que tuvo muy mala prensa, a causa de diferencias con el Cid. Como el que escribió era partidario de don Rodrigo Díaz de Vivar, el rey que más hizo avanzar hacia el sur las fronteras cristianas, que aguantó la invasión de los almorávides sin grandes pérdidas de lo conquistado, que hasta mostró cierto talante democrático para su época, fomentando la convivencia entre sus súbditos de diversas religiones, que hizo la primera apertura a Europa con su política de enlaces matrimoniales, ha pasado a la historia con una imagen de tirano bobalicón, una especie de Celia Villalobos en la nómina de los reyes castellanos que no le corresponde.

La caída de Toledo, antigua capital de los visigodos, ciudad emblemática, marcó el punto de no retorno en la carrera de la Reconquista. Hizo comprender a todos los habitantes de la península que los días de Al Andalus estaban contados. El  porvenir era de los cristianos.

Es el momento para hacer un inciso sobre lo que el mundo de la política debe a España. Siempre hemos presumido que el liberalismo nació en Cádiz. No se ha alardeado, pero es tan verdad, de que en tiempos más recientes ha nacido aquí el transfuguismo, aunque tenga ilustres antecedentes, como el cambio de partido del hombre del siglo, Winston Churchill, o el de la familia Roosevelt, que dio dos presidentes a su país, uno de cada partido.

Si hubiera habido agencias de viajes en la Toledo que se rindió a las huestes de Alfonso VI, habrían tenido sus problemas con los cambios de destinos de muchas peregrinaciones a la Meca, que habrían decidido ir a Santiago, que al fin y al cabo, estaba mas cerca.

¿Podría encontrarse mejor muestra de sinceridad de la conversión de la religión de los que empezaban a ser algo lejanos antepasados que peregrinar a su más importante santuario de Occidente?. Es lógico suponer que millares de peregrinos llenaron los caminos compostelanos con las alforjas plenas de jamones, lonjas de tocino y chorizos, que fueron los cerdos los grandes perjudicados de la cristianización, pues sus carnes suculentas se convirtieron en salvoconducto y certificado de la condición de cristiano viejo en la España que nacía. Saber cual fue su itinerario exacto me parece lo de menos.

 

 

            Tanis Bernad.

 

                                                                                     INTRODUCCIÓN

 

P
ensar que los caminos surgen por generación espontanea, sería lo mismo que afirmar que la leche sale del Tetrabrick, muy a pesar de que en la actualidad hay quien lo supone. Los caminos son obra del tiempo por los que han transitado desde pastores a reyes, de monjes y clérigos seculares a obispos, de soldados a generales así como especies abundantes de animales de cuatro patas para sus desplazamientos trashumantes.

La mayoría de lo que fueron caminos se adoquinaron para después asfaltar creando las carreteras que muchas se desdoblaron dando lugar a las actuales autopistas.

Quien solo circula en automóvil, y por consiguiente por carretera, puede libremente pensar para qué sirven actualmente los caminos, las cañadas, las sendas; y razón no le faltaría si el único medio de desplazarse fuese el coche, el tren o el avión. Por fortuna todavía se camina y mucho, no tenemos siquiera que salir a la montaña y ver senderistas, pastores, antiguos gabarreros nostálgicos que buscan níscalos y gentes variopintas que encuentran una actividad redentora en algo tan simple y natural como el caminar,  inclusive en la ciudad en ausencia de caminos.

Y si se camina, y no es de Perogrullo, es porque hay caminos y entre los más famosos y ancestrales, que no el más antiguo, es el Camino de Santiago denominado Camino Real Francés; el que contase con una guía del recorrido desde el siglo XII ha cobrado tal relevancia transmitida por historiadores que han marginado a otros caminos que se mencionan como de menor importancia, y muchos ni siquiera eso.

Consciente de esto desde hace muchos años y sin ningún ánimo revolucionario, que no está uno en edad para revoluciones, me propuse realizar, peregrinar, caminar, recorrer en definitiva la ruta Madrid Santiago por un entorno entrañable, al menos en su comienzo: La Sierra de Guadarrama. La cosa no es nueva, mas de veinte años rondando, que no elucubrando, por mi cabeza tratando de darle un sentido lógico, localizando conventos, monasterios y lugares en el recorrido que de un modo u otro tuviesen indicios de ser centro o lugar transitado de peregrinación. Asimismo era necesario un amplio conocimiento de todos los demás Caminos de nuestra geografía por lo que  fue necesario recorrerlos para poder sacar una buena documentación de los mismos a pesar de las guías tan completas con las que contamos en la actualidad de las que, mayoritariamente parecen plagio unas de otras, siempre se sacan nuevos datos, enseñanzas y posibles errores publicados que haberlos hailos y es que en muchos casos se escribe sin conocimiento sobre el terreno, craso error a mi entender.

Sería a finales de los ochenta cuando esta ruta, recorrida por etapas, ya tenía forma y señas de identidad pero esperaría a los primeros años de la siguiente década y contando con la ayuda de compañeros de la Asociación GLORIOSO MESTER DE PICARDIA VIAJERA, con arduo trabajo conseguimos el nuevo ramal del Camino de Santiago desde la Comunidad de Madrid. Ya habíamos realizado aparte del Camino tradicional y el Camino del Norte, muchas variantes incluyendo la más antigua: La Vía de la Plata. Por mi parte he puesto toda una experiencia de senderismo para esta nueva ruta, actividad que he practicado desde los años sesenta, que más que como deporte, la entiendo como una filosofía natural.

Es cierto, y ello le avala la estadística de las últimas peregrinaciones a Santiago, que el contingente nacional que más peregrinos aporta al Camino procede de Madrid y su Comunidad, por lo que es justo dotarles de un Camino desde la misma. Se han elegido como lugares de partida, aparte de la capital, dos ciudades emblemáticas, aunque sólo sea por su historia: San Lorenzo del Escorial y Alcalá de Henares, donde por diferentes itinerarios se hacen una en el Monasterio del Paular en las proximidades de Rascafría.

Si el Camino aparte de distancia, es poseía, aventura, leyendas…de éstas no faltan en todo el entorno de este lugar que divisado desde la capital de España alguien denominó la silueta azul del Guadarrama con lo que creemos que la Sierra no gana con el Camino, pero este sí al enriquecerse con nuestra Sierra.

Como a la vista está que más del 80% del recorrido por la Comunidad de Madrid transcurre por el Guadarrama me he sentido obligado a realizar al final una pequeña historia desde que surge la principal afluencia a la misma de estos enamorados de ella, entre los que me incluyo, que la frecuentamos por amor a sus cumbres, sus collados, sus arroyos, su paisaje y admirar algo más de la belleza que encierra; un sentimiento que sólo se experimenta cuando se está inmerso en la misma, por tanto, y a mi modesto entender, el Guadarrama merece al menos un comentario mas o menos reciente.

Sin querer anticipar nada más sobre el contenido debo, al menos, manifestar el por qué de muchas cosas que expongo. Y comenzando por el principio he de pedir disculpas si la susceptibilidad de alguien pudiese quedar en parte dañada, mas esa no es mi intención y me explico:

El Camino aparte de ser un camino de fe, de espiritualidad, de naturaleza y de todas las etcéteras que queramos aportarle, ante todo debe ser de sinceridad, o por lo menos intentar  buscarla en todos sus recodos. Casualmente, salvo anécdotas medievales, no se suele relatar fielmente en la actualidad todos esos avatares diarios que conlleva el Camino, sino por el contrario se adornan y adoban de diplomacia y tolerancia, a mi parecer mal entendida que sólo conlleva a generar abusos a los que hay que decir basta pero siempre que se realice con afán constructivo a pesar de que a estas alturas del hombre, cuando ya no vamos a descubrir ni Américas ni Mediterráneos, nos han acostumbrado a aceptar todo lo que nos presentan, sea de cualquier, índole y ante actitudes poco transigentes nos hacen comulgar con ruedas de molino. Y a la experiencia me remito.

Cuando se circula por el Camino sólo se habla de su historia, leyendas, música, anecdotario, gentes ilustres y menos ilustres que lo recorrieron, nobles que murieron rabiosos por mordeduras de gatos, viejas viviendas que pasamos por sus fachadas y cuyas alcobas han sido testigo de amoríos, partos, estiramientos, enfermedades y duelos que ahora son recuerdo en algún libro; pocas veces plasmamos lo que nos ha sido negativo y, aunque doloroso, hay que hacerlo para tomar soluciones o que sirva de advertencia a los que vengan detrás y no tropiecen con la piedra con la que antes hemos tropezado.

Se observa, y más en año jubilar, una extraña parafernalia en el Camino que nunca ha venido a cuento, que a nuestro paso por Galicia lo llaman Caralladas aunque no es de censurar sí que es de advertir que la filosofía del Camino va por otros derroteros muy diversos. Tampoco se debe  jamás subestimar al simple turista o excursionista que sigue la sirga ancestral: he conocido a muchos de estos que han terminado siendo peregrinos, pero nunca a un peregrino terminando como turista. (Demos a todo tiempo al tiempo.)

El complemento ideal de esta nueva ruta es su comienzo ya que faltaría lo más importante, a pesar de haber elegido como puntos de arranque Alcalá de Henares y San Lorenzo del Escorial. Recomendar a los foráneos un largo recorrido por Madrid antes de arribar a estas dos preciosas ciudades enriquece cultural y espiritualmente nuestro recorrido puesto que pocos son los que pueden incorporar a su bagaje intelectual un amplio conocimiento de la riqueza cultural que la capital de España encierra y no solo me refiero a sus museos, tascas y restaurantes que si están es por algo; es entre otras la monumentalidad que alberga la urbe tan vista y poco conocida de tal modo que nos pone de relevancia la frase  Los árboles no nos dejan ver el bosque. Ya en su comienzo a nuestra nueva Ruta Jacobea ¿qué más se le puede pedir?, teniendo tres ciudades dentro de la Comunidad con su inmejorable oferta y por si fuese poco el atractivo natural del Guadarrama a la vez con la incorporación singular de otros puntos castellano leoneses que si bien no son desconocidos, pocas veces son incluidos en una singular ruta senderísta, turista y de peregrinaje espiritual, o al menos puesta de relevancia de este modo.

Al ser una de las rutas jacobeas más jóvenes dentro de nuestra piel de toro veremos en sus primeros tramos la ausencia de albergues que proliferan en las rutas clásicas y que a veces son insuficientes, pero siempre existe en nuestra ruta un simpático cura en algún pueblo que te acogerá si llega el caso hasta en el atrio de la iglesia, o alcaldes de poblaciones que inclusive nos abrieron las escuelas municipales para pernoctar y también autorizarnos una acampada itinerante, pues ya es sabido lo reglamentado que está este tipo de actividad en casi todas las Comunidades Autonómicas. Al menos a nosotros nunca se nos negó el lugar para pernoctar, dada nuestra condición de peregrinos y más si logramos hacer más conocida la ruta no nos cabe duda que poco a poco surgirán los necesarios refugios o albergues y ayudas de organizaciones Jacobeas. Pero de momento y según indicamos deberemos tener la precaución de ir pertrechados para suplir las ausencias de alojamientos cosa que es muy común para todos los peregrinos  que circulen por cualquier itinerario.

Tampoco es mi intención contradecir a los mas “puristas” que desean efectuar su andadura por la sirga original pero al ser el objetivo alcanzar Santiago de Compostela, a mi entender, cualquier camino es el adecuado, inclusive como en la antigüedad siguiendo la Vía Láctea, curiosamente denominada en el medio rural Carril o Camino de Santiago.

De igual forma deseo dejar patente que si algo repito, mucho y con frecuencia, ha sido intencionado y alevosamente puesto que prefiero reiterar que subrayar. La bibliografía sobre el Camino es tan amplia que hasta se ha editado un libro que contiene toda su producción, mas lamentablemente casi todo se repite hasta tal punto que los autores no pueden afirmar si lo que relatan lo han leído en tal o cual publicación o es de su propia cosecha. Creo comprenderlo, pues a pesar de mi cuaderno de campo, emborronado con tachones y mil correcciones que me ha servido al final para plasmarlo con más o menos orden en estas páginas, ya que contiene frases que me gustaron ya que jamás pensé si alguien dijo o escribió antes y que involuntariamente las pude adoptar como propias. Porque no todo ha consistido en recorrer el Camino, la documentación de otros que lo hicieron antes contribuye al posible éxito de los que van después; ya por tanto he digerido, mas que leído, muchas obras sobre el tema, a cuál más bella, y otras donde a modo de sutil plagio, que denotan buena intención pero muestran un total desconocimiento de los lugares, posiblemente por no haber estado nunca allí el autor, presumo que todos estos libros  me habrán influido en la transcripción del Camino a estas páginas y debería mencionarlos. Pero son tantos y tan dispares que, para no omitir a nadie, sería conveniente adjuntar el libro de la bibliografía del Camino que antes mencionaba, a modo de apéndice, años atrás editado por el Ministerio de Cultura,  comenzando por el Calixtino y acabando por ese bloc cuadriculado cuyas amarillentas páginas de dobladas esquinas constituyó mi cuaderno de bitácora durante muchos días.

El balance final de la experiencia, salvo las menudencias que se describen sin apenas importancia, ha sido positivo en su más amplio sentido, inclusive las ampollas de los pies, las picaduras de los mosquitos y hasta de alguna avispa, sin olvidar alguna fortuita diarrea por beber agua donde no debíamos; varias tormentas por añadidura, alguna vaca suelta, celosa con su cría, nos hizo correr cuesta arriba a ritmo de plusmarquista.

Gente maravillosa como extraña, que de todo hay en la viña del Señor; ciudades con encanto; posibles milagros, otras gentes que estuvieron en los lugares y ahora calzan el cardo borriquero en el osario y la maravilla del paisaje nuevo a recorrer hasta juntarse al más tradicional que culebrea por las proximidades del paralelo 42, hasta cortarse en Finisterre. Raramente, en este caso, la realidad ha mejorado lo que una vez fue un sueño.

 

Mi eterna gratitud a mis admirados amigos Tanis Bernad y César Pérez de Tudela, por su apoyo, uno como el más fanático entusiasta del “turismo horizontal” y otro máximo representante del “turismo vertical”, según definición  tiempo atrás de unas cariñosas palabras del primero de estos.

 

Y ahora que vamos a comenzar el Camino con este nuevo recorrido se siente que ya cada vez España se nos queda más pequeña, pero aparte de todo esto tan auténtico sólo me queda añadir que lo importante es tener un bello Camino desde Madrid, y no otro libro más sobre el Camino de Santiago que invito a todos a compartir.

 

 


  

El autor.

 

 


                                                                                                                       

                                                                                                                          

                                                                                               ◄                     

                                                                                                 1    2