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Los Danzantes de Fuentelcésped
De las Danzas y los danzantes
Pero hemos dejado para el final lo más importante, que reconoce a Fuentelcésped más por su notoriedad que por su vino; ni más ni menos que los Danzantes de Fuentelcésped en la festividad dedicada a su patrona la Virgen de Nava, que se celebra en el mes de junio, acontecimientos conocidos como La Traída y La Llevada:

Esta singular romería se celebra en dicho mes, el primer acto el viernes tarde más próximo al día de San Antonio (13 de junio) y el otro evento dos semanas después. Consiste en llevar desde la mencionada ermita (Que cuantos pueblos desearían este templo, por su grandiosidad, como iglesia parroquial) neoclásica y posterior a la iglesia de San Miguel. La Virgen de Nava, imagen románica actualmente restaurada y ricamente ataviada. Es traída al pueblo en religiosa comitiva que acompañan ocho niños danzantes que durante todo el recorrido danzan de espaldas a la comitiva dando siempre su frente a la imagen, percusión y dulzainas ponen el tono musical a esta manifestación de devoción mariana. Curiosamente, y a saber, son unas de las pocas danzas que, aparte de los sevillanos Seises, se ejecutan en los templos. Tras un redoble de caja y el toque de atención dulzainero, los danzantes dirigidos por un personaje llamado Zarragón ejecutan un salto con un giro circular de 360º comenzando la conocida "pieza" de aires segovianos Himno de la Procesión, todo se pone en movimiento, los danzantes repican castañuelas comenzando sus danzas que solo se interrumpen a modo de estaciones para ejecutar los Bailes de Paloteo. Pero nada mejor que unas notas de un oriundo de esta población que nos describe magistralmente la ceremonia, declarada de Interés Turístico Nacional. Ya él día final, el de la Llevada, romería, hogueras de sarmiento y chuletas sobre sus brasas. Todo finaliza entrada la noche entonando la Salve… Y el próximo año más.
Jesús García y Jiménez
Los danzantes de Fuentelcésped
Por Luís Miguel de Blas
A partir de la segunda quincena del mes de mayo se empiezan a sentir en el pueblo de Fuentelcésped los preparativos de sus fiestas. Se eligen los mayordomos de la virgen de Nava, que serán los encargados de atenderla hasta el próximo año. Invitan la persona que has de ser el “Zarragón”, danzantes y “angelitos”, a participar en los distintos actos de la fiesta.
El Zarragón ha de ser un joven que haya sido danzante durante varios años y que por razón de edad o estatura no pueda seguir siéndolo.
Tiene una doble función: por un lado enseñar el paloteo y la perfecta ejecución de las danzas a los nuevos danzantes, y por otro, la de guiarles si e confunden el día de la fiesta, cuidando además de que la gente se separe lo suficiente para no molestarles, ayudándose para esta misión de una tralla simbólica.

Los ocho danzantes se eligen entre niños e edades comprendidas entre los nueve y catorce años, buscando más el acoplamiento de la estampa del niño y el traje que la perfecta ejecución de las danzas. De entre los más veteranos se buscan a los cuatro que mejor interpreten las danzas y bailen la jota para ser guías del resto de los compañeros colocándoles en las cuatro esquinas de la formación.
En el Ayuntamiento se sortea entre las cuadrillas quien ha de llevar los santos y la carroza de la Virgen.
Se preparan las típicas rosquillas ”de cañada” rellenas con miel, piñones y chocolate, que adornarán El Ramo que un devoto dona a la Virgen para su posterior sorteo.
LA FIESTA
La víspera de San Antonio, hasta comienzo de los años setenta era la fecha que se celebraba la “traída”. Hoy por imposiciones laborales se celebra el sábado más próximo al trece de junio.
La “traída” que se viene realizando desde 1760 consiste en transportar a la Virgen desde su ermita situada a 2 Km. del pueblo hasta la iglesia parroquial donde permanecerá hasta la festividad de San Juan, fecha de la “llevada” o devolución de la imagen a la ermita, que actualmente se celebra dos semanas después de la “traída”.
Tradicionalmente el día de la “traída” los músicos esperaban en la plaza la llegada del “Zarragón” que les acompañaba a buscar a los danzantes a sus casas, quienes tocando las castañuelas o “pitos” al son de los pasacalles, iban hasta la casa del cura donde les esperaba éste y la comitiva municipal, para ir en busca de la Virgen.

Allí se colocaban los danzantes sen cos filas de a cuatro, con los “guías” en las esquinas y el “Zarragón” en el centro, “dando la cara” a los ediles municipales para, al son de la jota segoviana, ir bailando hasta llegar a la ermita.
Otra nota vistosa de la fiesta constituye la figura de los “angelitos”; niños menores de cuatro años con la misión de adornar la carroza de la Virgen simulando, agarrados de cintas, tirar de ella.

En la ermita los danzantes bailan ante la imagen hasta que esta llega a la puerta donde se interpreta la primera danza, “La Marcha Real”, de paloteo como el resto. Así comienza la procesión, que tendrá cuatro paradas mas parta interpretar en cada una de ellas una nueva danza. La siguiente en interpretarse será “Dios te Salve María” con la que se dará comienzo al rezo del Santo Rosario. Luego se danzará “Arriba Quintana”, después “La Palmira” y a la entrada de la iglesia parroquial “La Secretaria”: Posteriormente se coloca la imagen con su carroza delante del altar mayor y se la despide con el cántico de la Salve en el que participa todo el pueblo.

El día de San Antonio, s sacará la carroza para la procesión y de nuevo los danzantes, volverán a interpretar las danzas en el mismo orden.
En la “llevada”, además del ritual ya descrito para la fiesta de la “traída”, se hace concurso de carrozas, finalizando la fiesta con una merienda campestre en la pradera de la ermita, para que al caer la noche con el cántico de la Salve y la despedida “Adiós Virgen María” se hagan votos para el próximo año.
Durante su estancia en la parroquia, todos los días hay rosario cantado por las calles del pueblo, sacando los estandartes y faroles de la iglesia y ermita al mismo tiempo. También todos los días despiden a su patrona con la Salve cantada.
LOS DANZANTES
D. Manuel Rodríguez Rionegro, relatando la historia de la Virgen en el libro “Milagros de María Santísima de Nava” habla, refiriéndose al año de 1760: dice que resolvieron junto con otros devotos el hacer una carroza o carro triunfante para colocar en el a esta Señora, llevarla y traerla cuando se ofreciese… Y pudo colocarse la Soberana Imagen en ella, llevándole a su Ermita y trayéndola para su fiesta principal a esta parroquia, que se celebró con más de cuatro mil reales de coste de fuegos que vinieron de Alcalá, con más novillos y danzas. Refiriéndose al año siguiente vuelva hablar de gastos para fuegos, toros de muerte, sermones y danzas… lo que pagaron los comisarios de esta Señora.

Los Danzantes de Fuentelcésped como tales, pueden tener su origen a finales del S. XVIII, principios del XIX. El mismo párroco citado anteriormente, en el informe que envía el año 1786 a la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la provincia de Segovia, habla refiriéndose al pueblo y sus tradiciones, de la Virgen de Nava, su carroza, la devoción de sus moradores, pero en ningún momento hace alusión a los danzantes, hecho que por tan singular y pintoresco, sería obligado citar.
Tenemos conocimiento de la existencia de danzantes en épocas muy anteriores, en otros lugares de la provincia de Burgos, como puede ser el caso de Villafranca de Montes de Oca, Barbadillo del Mercado, Juarros, etc.… Justo del Río en su libro Danzas Típicas Burgalesas citando a D. Anselmo Silva, hace una descripción de estos danzantes que ya en los siglos XVI y XVII iban contratados a otros pueblos: Todos los danzantes según la tradición, se presentaban vestidos muy a la rústica… Usaban como prendas principales: las calzas, el tonelete, el juboncillo y algún vistoso pañuelo o alguna caprichosa banda y se ponían en la cabeza sus guirnaldas o corona de laurel o de hiedra, con mezcla de varias florecillas silvestres.

La indumentaria de los danzantes ha llegado hasta nuestros días sin sufrir grades variaciones, conservando toda su riqueza, colorido y tipismo. Destaca en estros trajes la viveza de colorido y los detalles utilizados en la ornamentación de cada una de las prendas, consiguiendo una estampa pintoresca muy agradable y llamativa.
Llevan todos los danzantes zapatillas blancas y calzas caladas también de color blanco. El calzón corto, de tela adamascada, se sujeta en la parte superior de la rodilla con un lazo de seda a juego con el volante, rematado con fleco dorado. Las enaguas blancas, almidonadas y adornadas con puntilla de encaje.
El volante, faldilla exterior que cubre totalmente las enaguas, llegando hasta la mitad del muslo, cambia de color según la fecha en que se ha de vestir y los danzantes que han de utilizarlo. Para la traída y llevada los guías van de rojo y el resto de amarillo y para el día de San Antonio visten los trajes nuevos de color verde para los guías y rojo para el resto. La razón de estos cambios, no es otra que preservar los trajes nuevos para los días de mayor lucimiento en el que los danzantes asistirán a misa, danzando después, el la procesión por las calles del pueblo. Llevan por adornos tres tiras horizontales, paralelas de pasamanería dorada y, simulando un delantal, una M mariana decorada con una rosa en cada uno de sus vértices, todo ello de la misma pasamanería.

Los danzantes rodean el Ramo
(Quien lo porta es José “El Carnicero”)
La camisa blanca, cerrada en el cuello con una pajarita del mismo color que el volante, está adornada con chorreras de encaje, en las que lucen vistosos broches de pedrería que rememoran las condecoraciones del guerrero.
Los danzantes lucen también una banda
transversal ceñida a la izquierda de la cintura y otras dos sujetas en los
hombros y con tres lorzas a la altura del pecho, rematadas todas ellas con galón
dorado, Los puños van adornados con encaje y sujetos con una cinta de
pasamanería. 
Resulta especialmente curioso la espaldilla, escarapela de la que cuelgan cintas multicolores, que como su nombre indica, sujeta de los hombros, cubre toda la espalda. Además de las cintas, componen la espaldilla unas rosas, que sujetan las cintas, hechas todas ellas con tiras de seda.
Podría decirse que lo más llamativo del conjunto del traje es el gorro. Alto, forrado con tela roja y adornado con un galón dorado, lleva encima un conjunto multicolor de flores de papel, hoy de tela, colocadas con exquisito gusto.
El Zarragón viste mas sobriamente, llevando pantalón blanco largo, banda cruzada roja, chorrera y en vez de espaldilla una M confeccionada con bandas rojas (Letra como símbolo Mariano)
LAS DANZAS
Las danzas de Fuentelcésped, son danzas de paloteo de rancio sabor castellano; derivadas de las danzas guerreras del norte e España, de las que se conservan varios elementos como el salto, cambios de ritmo, choque brusco de palos. Tienen su peculiaridad en que son interpretadas pro niños, lo que les hace perder esa virilidad originaria, pero les hace ganar en encanto, por la gracia de los movimientos.

El ritmo de ejecución es lento, pero vivo. Al son de las dulzainas, los danzantes van formando distintas posiciones, girando y entrecruzándose haciendo cuatro calles, para finalizar cada danza con el palillo, ritmo muy acelerado en el que se repiten los movimientos anteriores, chocando los palos cruzados.
Hay dos formas de entrechocar los palos: palo sencillo y palo doble. El sencillo consiste en “marcar un punto” o sea golpear con el palo de la mano derecha sobre el palo que sostiene la mano izquierda. Palo doble es aquel que se ejecuta de la misma manera pero dando dos golpes en lugar de uno.
Las danzas que se bailan actualmente son las cinco citadas anteriormente:
La Marcha Real
Dios te Salve María
Arriba Quintana
La Palmira
La Secretaria
Otras tres han desaparecido, pero se están tratando de recuperar:
La Pavana
Los Francos
Niña Bonita
Las denominadas La Cruz o Baile de la Virgen y la Jota no se consideran danzas sino bailes, pero juntas constituyen la Danzada y siempre entre danza y danza se baila la Jota.
Las danzas se componen de las siguientes partes:
1. Lazo adentro
2. Lazo afuera
3. Cuatreo
4. Calle arriba
5. Calle abajo
6. Media calle (para cambiar de posición)
No todas las danzas cumplen estos pasos, eliminándose en algunos casos en cuatreo: pero siempre empieza la danza colocándose los danzantes en dos filas paralelas mirando a la virgen.