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En Madrid
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o cierto que la evolución dentro de lo hábitos alimentarios dentro de nuestro país ha puesto siempre de relevancia el acompañamiento del vino en el yantar, tanto cotidiano como el de ocasiones de excepción, siempre un tipo de vino acompaña un tipo de plato.
Ciertamente y a la realidad nos remitimos que cuando hablamos de vino podemos sin lugar a dudas hablar de una cultura, que comienza en los viñedos cuando retoñan los pámpanos hasta ser degollada y descorchada la botella en la mesa; y quien habla de mesa es compartida con la cultura del tapeo tan variada en toda la geografía.
Ahora lo importante, y no es solo labor de sumilleres conocer que plato van con tal vino, pues aunque los gustos son muy personales, existe un código no escrito sobre este particular, y aunque la opinión es admisible, no lo es como premisa personal anteponerse a la “mencionada ley”; en el mundo enológico, como en otros, solo se admite el orden y no la anarquía.
El Club Glorioso Gourmet, sin querer en ningún momento dictar normas a los entendidos que conforman la República de la Enología; estima declararse fiel a todas las nuevas tendencias que nos acercan a mejorar nuestros caldos, a su presencia y sobre todo a su calidad sin que esta se vea afectada en ningún momento a unos precios excesivos que a la larga irían en detrimento de esta Cultura, sobre todo entre los jóvenes que lo admiten con responsabilidad y moderación, y no tornarse en la cultura del refresco y derivados que deshonran un buen yantar.
Pero si nos declaramos contrarios, a “escanciar” el vino en lugar de servirlo; mover la botella al descorcharla, transvasarlo a la jarra decantadora innecesariamente puesto que solo debe utilizarse, y siempre por expertos, para eliminar posos que muchas veces ni hace falta, de ahí su nombre: decantar; agitar en exceso y conservar inadecuadamente las botellas en su almacenaje… Y todas estas nuevas modas que pueden degradar el mejor de los caldos, por un falso entendimiento a favor de las modas. Puesto que hay quien actualmente quien vierte vinos jóvenes en la decantadora agitándola posteriormente cual centrifugadora.
Luego existen otros elementos que conforman una norma del buen yantar, donde el vino juega un papel importante en cuanto al complemento que aporta.
Cada vino con su comida, sacrilegio tamaño cuando no se respeta esta norma. Igualmente comparar un almuerzo con una cata de vinos; el vino, sobre todo el tinto, debe ser el mismo en el mismo plato, aquí no sirven los esnobismos, flaco favor al cocinero y flaco favor al conocimiento personal de quien actúa tan anárquicamente, utilicemos solo los cambios a modo de catas para el chateo pero jamás en las comidas.
Amigos gloriosos. Les dejamos en buenas manos en tal menester. ¡Buen Provecho!
