Durante un tiempo el cuadro queda sin restaurar hasta que en 1826 el Ayuntamiento vuelve a poner el retrato del monarca encargando la obra a Vicente López, discípulo de Goya y posiblemente el mejor retratista español del siglo que es autor de los maravillosos retratos de su maestro realizados poco antes de su partida hacia Francia y que hoy se conservan en el Museo del Prado y en la Academia de San Fernando.
Nuevo cambio político. En 1843 se quita el retrato de Fernando VII y se pone un libro abierto sin el menor texto pero que claramente representa a la citada Constitución de Cádiz.
Así queda el cuadro hasta 1872 cuando el Alcalde de Madrid D. Ángel Carvajal y Fernández de Córdoba, Marqués de Sardoal intentó recuperar los sucesivos repintes que había tenido el sufrido óvalo. Se lo encargó al director del Museo del Prado y buen pintor costumbrista Vicente Palmaroli, pero los intentos resultaron vanos ya que además de las cuchilladas, los primitivos retratos habían sido raspados a conciencia y no había forma de recuperarlos. Se decidió entonces poner en el óvalo la frase " Dos de Mayo" ya que la fecha era importante para cualquier español cualquiera que fuesen sus ideas políticas.